Posted by Sentido on Aug 14, '07 4:01 AM for everyone
Posted by Sentido on Jul 31, '07 8:40 AM for everyone Hice mi fortuna a costa de Matt Groening, vendiendo libros de los Simpson. Recuerdo especialmente aquella pérfida y perversa “Guía para la vida”, escrita por Bart Simpson (con la colaboración de Matt). Muchos papás de ‘niños bien’ del Anglo Colombiano, incluyendo a la futura Primera Dama, Tutina de Santos, aún me guardan amargo rencor por los supuestos estragos que causaría en sus hijos la lectura de la filosofía Simpson. Siempre he creído que mirarse en el espejo tras una noche de farra y licor resulta aterrador e indeseable. Más promocionada que la revelación de las ‘razones de Estado’ de Uribe para soltar a Granda y a 200 forajidos más, la película Los Simpson finalmente se estrena hoy. Con seguridad muchas de las sillas de los cines de Bogotá estarán ocupadas por esos niños y, de golpe, por algunos de sus papás. Han pasado 11 años desde entonces y todo parecería indicar que el libro fue a parar finalmente a las manos de los papás de los niños, pues algunos de ellos, como el esposo de Tutina, han aplicado al pie de la letra lo que sus hijos leían más bien con gracia. Es que a veces los hijos entienden mejor que los papás. Acostumbrados a repetir frases recurrentes como aquella de que “Colombia es un país lleno de ‘gente de bien’, aunque con algunos bandidos”, no vacilo en afirmar que esa ‘gente de bien’ decimos una cosa, pensamos otra y hacemos otra bien distinta a las anteriores. Si no fuera así, existiría un consenso real y unánime contra la delincuencia organizada, hoy mal llamada paramilitarismo, parapolitiquería, narcotráfico, secuestradores, piratería, guerrilleo, boleteo, traqueteo, contrabandeo y otros males menores que, por cierto, dan más cárcel que cualquiera de los anteriores. Pero la sociedad pareciera dividirse ahora entre los que apoyan tácitamente a los paramilitares y los que admiran el ‘heroísmo’ de la guerrilla. Y mientras tanto esas dos bandas de narcotraficantes, en asocio con otros malhechores, incluidos ‘señores bien’ de cuello blanco, acaban con lo que queda de país. Estos son nuestros verdaderos narquetipos sociales, en un país mafioso donde su gobernante se atreve a arremeter contra la Corte Suprema de Justicia para salvar el pellejo. El propio pellejo y el de un proceso fallido que arrancó con pié izquierdo, al querer otorgarle a los sanguinarios y psicópatas miembros de las autodefensas, el estatus de próceres políticos, cuando en realidad constituyen una amorfa agrupación de matones y facinerosos sin escrúpulos. Camino correcto podría ser más bien el de retirarles a los guerrillos su calidad de ‘luchadores políticos’, que de hecho ya la perdieron hace mucho. Pero el señor presidente insiste en buscarles redención a toda costa a los señores motosierristas, y de carambola a sus amigos parapolitiqueros. Ante sentencias o fallos de la Corte como el reciente contra la aplicación de la sedición a los paras por imposibilidad jurídica, es usual y políticamente correcto escucharle a los gobernantes la frase de “no lo comparto, pero lo acato”. Ante la hiperactividad del presidente para contrarrestar el pronunciamiento de la Corte, a muchos nos late que hay de por medio compromisos de espalda al país y mucho, pero mucho rabo de paja a punto de arder. Resulta increíble la coexistencia de mundos tan lejanos en una misma nación. Un pueblo víctima que trata de expresar su dolor y su inconformidad hablando ante el Congreso, sembrando simbólicamente la plaza de Bolívar, recorriendo duras carreteras hasta la capital, o a pié por la libertad de un hijo o en una caravana de protesta por el abandono de las comunidades indígenas; mientras, presenciamos a un Presidente que clama por los derechos de los asesinos y de los corruptos, a unos parlamentarios corruptos que abandonan la plenaria para no escuchar de boca de las víctimas los horrores cometidos por esos asesinos y una Corte que debe soportar la arremetida del Ejecutivo, ante su valeroso acto de desarmar la coartada gubernamental con la que se busca absolver a asesinos y a corruptos mediante un ‘proceso de paz’ que nadie estaba pidiendo y que solo traerá más impunidad e injusticia. ¿Cuál reparación? El resto de la gente estaremos contentos viendo Los Simpson, sin pensar mucho en que la doble moral social que tanto critica Groening a los norteamericanos es la misma que campeonamente practicamos los colombianos. Con el perdón de Tutina y de Juan Manuel, 'infant terrible', que en muchas cosas nos recuerda a Bart. Quiero comentar algo...
Posted by Sentido on Jul 20, '07 12:46 PM for everyone
Posted by Sentido on Jun 29, '07 8:04 PM for everyone Aunque se necesita un cadáver para que se configure un asesinato, y aún no se tiene ninguno, todo parece indicar que 11 de los 12 diputados secuestrados desde hace cinco años por los facinerosos y narcotraficantes de las FACR han caído asesinados por las balas de la guerra. Con fuego cruzado o con fuego sin cruzar, lo más probable es que los familiares de las víctimas deban llorar su desgracia desde esta noche y por siempre. Porque la desaparición forzosa y el secuestro son los delitos de lesa humanidad que mayor dolor producen en el alma de los sobrevivientes de tan absurdas tragedias, muy corrientes en nuestra atormentada tierra colombiana. Operativo militar o no, qué más da. Nada devuelve la vida después de la muerte. Tanto o más absurdas me resultan las voces que coyunturalmente claman hoy, con destemplado plañido, por el intercambio humanitario y el despeje de territorios. Me perdonan los muchos partidarios de esta simplista fórmula, pero lejos de traer paz, el canje de inocentes secuestrados por ignominiosos reos nos arrastraría a perder la poca dignidad que aún nos queda. Apoyo, óiganlo bien, todas las acciones del Gobierno por mantener la institucionalidad y el orden jurídico en torno al caso de la guerrilla y sus ridículas condiciones a la liberación de sus secuestrados. Nacimos de noche, pero no anoche. Hemos visto correr tanta sangre por su crueldad e insensatez, como propuestas de diálogo y negociación o fallidos procesos de paz que culminan siempre con traición, engaño y cinismo. Adelante presidente, no pierda el pulso de la mayor batalla a la que su espíritu guerrero le impulsó: la de poner a esos forajidos en su lugar. En este momento, y solo por este momento, deja de importarnos su inclinación fascista y sus propuestas de salvavidas para los parapolíticos. En este episodio le rodeamos plenamente. Pero no negocie nunca la libertad de los secuestrados a cambio de más impunidad. Estamos hartos de ella y reclamamos justicia. La verdadera liberación sería sacarnos de encima a todos aquellos miserables que hacen la guerra.
Posted by Sentido on Jun 11, '07 8:57 AM for everyone La gripa, la afección de oído y el brote en su cara son apenas un síntoma del estado de nervios en que se encuentra por estos días el presidente Uribe, visiblemente enredado en sus propios anzuelos por el caso de sus amigos parapolíticos, presos unos, fugitivos otros y algunos próximamente vinculados a un escándalo ante el cual el mandatario ha posado de ajeno, a pesar de ser el máximo beneficiario de la parapolítica, al menos, antes de destaparse la olla podrida, una verdad cantada durante más de cinco años. Basta analizar sus últimas movidas para entender el acorralamiento que Uribe está experimentando, pese a una popularidad, que al decir de los medios, se mantiene y hasta aumenta un poco cada vez que algo malo se descubre en su gobierno. Algo como para no creer más en las encuestas, o suficiente razón para intuir una sociedad permeada por la mano negra de las mafias. Como son tantos hechos ‘aislados’, repasemos la historia reciente, suceso a suceso, aunque a la final veremos cómo todos ellos son manejados casi magistralmente por Uribe, y se funden en un solo tema: el esfuerzo del señor presidente por manipular a la opinión pública y sostener un gobierno con una mancha de ilegitimidad en permanente aumento. Estas son las últimas movidas: Debate al paramilitarismo en Antioquia. El 17 de abril, cuando ya varios parlamentarios, todos de la bancada uribista, se encuentran tras las rejas, se inicia el tan anunciado debate del senador Gustavo Petro al presidente Uribe, por su presunta conexión con el paramilitarismo en Antioquia. Como sucede con la mayoría de los debates políticos llevados a cabo en el Congreso, no pasa nada. Escuderos suyos (Uribe finalmente no aceptó ir en persona) lo defienden pobremente de las pruebas a la vista, algunas flojas, algunas muy contundentes y reveladoras, presentadas por Petro. La preocupación del Ejecutivo saldrá a la luz solo dos días después, por los efectos colaterales del debate. Condena de antipatriotismo a la oposición por lobby contra el TLC. El jueves 19, en vísperas de su viaje de abril a Estados Unidos para procurar apoyo al TLC, y anticipándose al anuncio de Al Gore de no asistir a un acto público por la presencia de Uribe, el presidente ofrece en Palacio una enternecedora rueda de prensa transmitida en vivo, con alocución previa incluida, para aclararle al país que su hermano es solo un finquero muy conocido, que por ello aparece en fotos hasta con narcotraficantes, y que además la familia Uribe nunca ha tenido nexos con los paramilitares. Al responder una pregunta de alguno de los periodistas, deja en claro que su Gobierno viene haciendo ‘inteligencia telefónica’ al Polo Democrático. Frente a este maluco episodio, ni el Gobierno se sintió obligado a ofrecer mayores explicaciones que la negación posterior del supuesto espionaje político, ni por ello rodaron cabezas. La interceptación de teléfonos existe desde la invención misma del aparato y no es ningún misterio que los gobiernos la utilicen, pero deja mal parado a Uribe el usar esta práctica para desacreditar al Polo por una acción lícita llevada a cabo en su calidad de partido de oposición, como es la de hacer lobby contra el TLC ante una de las partes del tratado. Es una pataleta más de quien no acepta la crítica ni las ideas del contrario. Primera peregrinación a Washington. Así las cosas, Uribe inicia su periplo en Estados Unidos, mendigando apoyo al TLC y al Plan Colombia entre las distintas bancadas del Congreso de ese país, donde encuentra gran resistencia entre sus miembros. Estos se aprovechan al ver la necesidad del arriero paisa, quien va a ponerles el sombrero por unas moneditas, y es recibido con la imposición de tareas para cumplir allá en la finca, Colombia. Take to carry, o ‘tome para que lleve’, como decimos nosotros. Con la consigna de “volveremos en junio”, Uribe retorna con el rabo entre las piernas a su terruño, pero como alumno juicioso que es, nombra Ministra negra y Viceministro negro, para comenzar a hacer las tareas. Como la designación de estas personas no está ligada a la situación nacional, sino a la otra, les nombra en cargos que poca o ninguna incidencia tendrán en el mejoramiento de las malas condiciones de vida experimentadas históricamente por las comunidades afro-descendientes, como es el caso de la muerte de niños por desnutrición en el Chocó, tan de moda por unos días hace poco tiempo, y hoy olvidado. Cosas urgentes, no importantes. Colombia conoce detalles de los sanguinarios métodos paramilitares. Como para que no quepa duda sobre a qué clase de malhechores estamos juzgando dentro del laxo proceso de ‘Justicia y Reparación’, el pasado 24 de abril el periódico El Tiempo publica un extenso reportaje sobre el entrenamiento que se daba a los paramilitares para desaparecer a sus víctimas, utilizando para ello campesinos inocentes, a quienes descuartizaban vivos. No se trata de un informe de Voz Proletaria, TeleSur o Indymedia, sino del más importante diario de Colombia, propiedad de la familia Santos, que hoy cogobierna a Colombia con tres miembros ubicados en sendos y estratégicos cargos del Estado. Hay hipopótamos imposibles de ocultar. Informe periodístico da cuenta de nueva Catedral en Itagüí. En mayo 12, la revista Semana, hace públicas varias grabaciones de interceptaciones telefónicas, que confirman la continuidad de la acción delincuencial de los paramilitares presos en virtud del proceso de ‘Justicia y Reparación’. Con ello se arma el tierrero y la reacción inmediata de Uribe es negar tajantemente que existan interceptaciones telefónicas ordenadas o conocidas por su Gobierno, en este ni en ningún otro caso. La segunda reacción es mucho más desproporcionada. Salen a cachuchazo limpio doce generales de la Policía, incluido su Director, no por el supuesto ilícito, sino por haberse filtrado el material a un medio de comunicación. Lo mejor del cuento es que tras todo este alboroto, el debate se centra en si es no lícito ‘chuzar’, en si la Policía le cuenta al Gobierno las cosas, o en si los medios deben o no publicar este tipo de material. Lo grave de la denuncia, avalada por nadie menos que la Directora del penal, quien debió pedir traslado, queda en el aire: los paramilitares presos gozan de privilegios impropios para cualquier detenido, como son el uso de celulares, de computadores con Internet y de vaya uno a saber qué más lujos. Pero la conclusión realmente más grave de todo lo que se escucha en las grabaciones es que estos indeseables personajes siguen urdiendo delitos desde allí, con la complacencia de un Gobierno, que si antes no lo sabía, ahora si lo pudo leer en Semana, pero aún así no ha reaccionado contra ello. Uribe juega a tres bandas, pero taca burro. A la siguiente semana el señor presidente propone al país un plan para liberar a las cárceles del hacinamiento reinante. Comienza calentando el ambiente (el tema favorito de Al Gore) con la propuesta de excarcelar guerrilleros en grandes manadas. Cuando ya todos hablan de eso, a favor o en contra, y parecen haber olvidado la parapolítica, el presidente Uribe demuestra que no hay nada gratis, y propone nada menos que, en compensación a lo anterior, y buscando el perdón y el olvido, se haga lo necesario para sacar de la cárcel a los parapolíticos presos, siempre y cuando esto digan la verdad. “Eso sí, recibirán la muerte política, ni más faltaba”, asegura Uribe. A estas alturas ya ha amenazado con sacar de la cárcel a Rodrigo Granda, aunque no sabe bien para qué diablos. Cuando el país y el propio Gobierno se encuentran en el más alto grado de confusión por la incoherente lluvia de propuestas de Uribe, viene entonces lo mejor de la partida. Buscando una salida digna (y algo de tiempito para inventarla) Uribe anuncia que tiene razones de Estado, las cuales revelará el día 7 de junio de 2007, como quien revela los secretos de Nostradamus o el asesino en una novela de Agatha Christie. El lunes 4 de junio, contra la voluntad del prisionero, Uribe saca a Rodrigo Granda de la cárcel y lo lleva a vivir en Usaquén, donde unos curitas caritativos. Granda se declara entonces ‘secuestrado por el Estado’, y las FARC dan por desertores a todos los guerrilleros que serán liberados próximamente por el plan de Uribe, como era de esperarse con semejante papaya. Sin duda, esto y mucho más, hace parte de los cálculos del Gobierno, pero no resulta justo ni necesario jugar de esta manera con los secuestrados y sus familias, solo para demostrar lo que ya sabemos hace tanto, que a las FARC no les interesa el intercambio humanitario, como tampoco le interesa a Uribe, y en eso lo apoyo sin reparo. No contábamos con su astucia. Llegado el día D, o mejor, dos días antes de llegado el día D, el 5 de junio Uribe realiza su segundo gran talk show en Palacio. Reúne al cuerpo diplomático y a un ramillete de distinguidos periodistas, distinto del anterior (aquellos se la pusieron dura entonces) y se aventura a contar las razones de Estado que guían todos sus planteamientos de los últimos días. Algo dice, pero no se le entiende. Que habló cuatro veces con Sarkosy, que Sarkosy le pidió, que él le respondió a Sarkosy, que esto y que aquello. Ninguna razón de Estado a la vista. Pero el terrorista, bandido y ‘canciller’ de las FARC Rodrigo Granda ya está durmiendo en Usaquén, Sarkosy le ha agradecido el gesto unilateral y los subalternos de Uribe preparan el chicharrón de soltar a 180 guerrilleros, siempre que no fallen en la prueba del polígrafo cuando les pregunten ¿Usted piensa volver a delinquir? Segunda peregrinación a Washington. Con todas estas perlitas a cuestas vuelve a Washington el presidente de los colombianos. De rodillas, como todo un fiel penitente, cumpliendo su promesa de regresar en junio, pero solo con la mitad de las tares en su morral. Parece una romería a Chiquinquirá. Entra y sale de las oficinas de los congresistas y aprovecha los recesos para refrescar sus coplas y refranes favoritos. A caballo regalado…, la constancia vence… y esas cosas. Pero estos congresistas son políticos, y los políticos son iguales en todo el mundo, como lo sabe nuestro presidente. Si ayer nos exigían resultados contra la droga siendo ellos los mayores consumidores y demandantes, hoy nos exigen resultados en materia de derechos humanos, quienes destruyen países enteros como quien juega X-box. La joya de la corona. Un Uribe mendicante sale cascado de esta desagradecida labor que es pedir plata a los ricos y se apresta a entregarle el premio Colombia es Pasión (tal vez en la categoría Lenguisky) a Bill Clinton, socio de una de las firmas norteamericanas que manejan el costoso ‘lobby’ de Colombia allí. Seguramente sugerido por uno de sus ejecutivos, el reconocimiento a quién sabe qué acción del expresidente en favor nuestro (¿tal vez la lista Clinton?), es parte de una campaña que ellos han inventado para alardear sobre la gestión de Álvaro Uribe en Colombia, claro, financiada con dinero de nuestro bolsillo. El presidente Uribe regresa a un país que ya poco habla de parapolítica. Pueda ser que le haya pasado el brotecito y que las gotitas lo mantengan tranquilo. Si lo piensa bien, no las necesitaría en un país cuyos gobernados se dejan entretener de buena gana con todo este circo. Epílogo. Hoy los líderes del G-8 han firmado por ahí una nota, pidiéndole a las FARC que sean buenos. En un gesto (también unilateral) Sarkosy le ha pagado el mandado a Uribe. Y con esa notica, el mandatario colombiano sale victorioso, pues a pesar de que honestamente a ninguno de esos ocho poderosos países les interese Colombia, es ’el mundo’ el que reconoce el esfuerzo de nuestro presidente y de paso legitimita sus acciones, contrarias al discurso que coherentemente Uribe había mantenido por años, de no transigir con los bandidos terroristas. Los de las FARC, claro está, porque con otros bandidos tiene corazón de madre. Ahora tendremos tema para distraernos en especulaciones sobre si vendrán los cascos azules a sacar de la selva a Ingrid, a Clara y a Emmanuel, o si contrataremos mejor a Rambo o a Terminator. Y mientras tanto se irá diluyendo la responsabilidad del presidente de este interminable gobierno de corte mafioso, entre los ácidos de la impunidad oficial frente al paramilitarismo y la parapolítica. Ya vendrán las elecciones de octubre y todas las demás para que el 78% de los votantes siga ratificando que tenemos el gobierno que nos merecemos.
Posted by Sentido on May 18, '07 12:40 AM for everyone
Hay noticias tan absurdas que nos tientan a escribir. La de la crisis al interior de la Policía[1] es un buen ejemplo. Resulta que la revista Semana, luego de su informe sobre las orgías en Ralito[2], publicó en su última edición un informe, con base en unas grabaciones de inteligencia, en donde se evidencia que paramilitares detenidos en la cárcel de Itagui continúan delinquiendo[3] desde allí, como sucedía con Pablo Escobar en La Catedral, durante el gobierno de César Gaviria. Pues bien, hasta ahí no hay ninguna novedad. Igual que en la época de Escobar, los comentarios sobre delincuencia desde las celdas han venido haciéndose frecuentes en el caso de los paras, hasta el punto de no extrañarnos el artículo de Semana. A quienes indudablemente si debería causar preocupación tal noticia es a los altos funcionarios del Gobierno, encargados de la seguridad democrática. El ministro culipronto[4] y el Alto Comisionado para la Paz encabezan la fila de ilustres dolientes de cuanto suceda con el proceso de paz que inverosímilmente se sigue con los señores de la motosierra. En un país serio, estos dos señores hoy ya habrían ofrendado sus testas ante la rotunda evidencia de tan terribles irregularidades como las denunciadas por la revista, supuestamente desconocidas por el Gobierno. Pero en cambio, la reacción de este es el descabezamiento de doce generales de la Policía, por el hecho de que Semana publicara su primicia gracias a “filtraciones”. Curiosamente, aunque la revista se negó a revelar su fuente (apenas natural en estos casos), el Gobierno llegó directamente a la Policía y ¡tas! Cuesta creer que la Policía lleve a cabo tareas de inteligencia, como “chuzar” llamadas de los paramilitares detenidos en las cárceles, pero no informe de los resultados a su papá. ¿Entonces para qué diablos se toman el trabajo de hacerlo? No faltará quien piense que lo hacen para la CIA. Inclusive otros dirán que para las FARC o el ELN. Pero olvídense, uno no se cree algo así en tiempos de un presidente tan intenso, como dicen ahora los sardinos. La cosa tiene otro nombre: la negación por parte del Gobierno era evidente cuando el contenido de las conversaciones revelaba una anomalía tan clara contra el proceso de paz. El conocimiento de esta información en poder del Estado se convierte en una papa caliente, cuando no se han tomado correctivos y se presenta a la opinión, tal como lo hizo Semana. Y grave también que el país sepa que están "chuzando" a políticos de la oposición y periodistas. Entonces surge la estrategia de echarle el agua sucia al primer pendejo, porque es que los duros duros son intocables. Por menos cayó Nixon en Estados Unidos. No fue precisamente porque se hubiesen hecho las grabaciones de Watergate, sino por haberlo negado. Uribe, gran conocedor de estos temas, lo sabe perfectamente y prefiere no exponerse. Aunque en el grado de marasmo en que se encuentra Colombia con su venerado presidente, seguro que nada pasaría. Ya antes él aceptó haber recibido dineros de la Gata para su primera campaña y hoy es represidente. Este nuevo y delicado caso hace parte de la interminable cadena de corrupción y malevaje que se intensificó desde la subida al poder del amigo de marras, y parece confirmar el grado de estupidez del colombiano medio, que desconoce el cuento del hombre que encuentra a su esposa en el sofá siéndole infiel con un amigo y decide vender el sofá. En este caso los generales son el sofá, la infidelidad es el contenido de las grabaciones y el mandado se lo ordenaron al "culipronto", y futuro candidato presidencial, Juan Manuel Santos.
Posted by Sentido on May 17, '07 1:06 AM for everyone 
Muchos colombianos del montón compartimos el horror que manifiesta hoy el propio ministro del Interior[1] y de la Justicia, Carlos Holguín Sardi, ante el hallazgo en Putumayo de 105 cadáveres, desmembrados y enterrados en varias fosas comunes; no obstante, hacemos la salvedad de que, a diferencia de Holguín, nosotros no apoyamos ni formamos parte de un gobierno que ha sido capaz de impulsar e implementar, bajo la acorde coordinación de un psiquiatra, un desquiciado “proceso de paz”[2], que con la disculpa del perdón y la reconciliación nacional, hace patente una vez más el alto grado de impunidad que caracteriza a Colombia, donde la laxitud de la justicia parece ser inversamente proporcional a la gravedad de los delitos[3].
Aludiendo al Gobierno actual no pretendo politizar el tema de la violencia, mucho menos presentar una visión de izquierda o de derecha, porque no creo en esos distractores. Ello obedece en cambio a la necesidad de desenmascarar el cinismo con que los políticos se lavan las manos frente a sus propios engendros; y los hay tan audaces que convencen a los desprevenidos ciudadanos, al decir de las encuestas de opinión[4].
De entradita, rechacemos el carácter político que la funesta Ley de Justicia y Reparación le ha conferido falsamente a los paramilitares. Si desde hace tiempo la guerrilla perdió esta propia, aunque dudosa condición, con su deplorable ingreso al negocio del narcotráfico y el secuestro extorsivo, mal podemos hacer en reconocerle a sus belicosos archienemigos, los paracos, un civilizado ánimo político, cuando la verdad de su lucha no se construyó sobre el interés de apoyar tal o cual ideología, o en la defensa de algunos derechos sociales plurales, sino sobre la protección de grandes intereses económicos privados y, como lo estamos constatando hoy, sobre la “refundación” de una nación más acorde a su estructura mafiosa[5]. El poder para eso.
“Errores sí, crímenes no”, reconoció recientemente el presidente. Con absoluta seguridad, Uribe jamás habrá manipulado una motosierra para descuartizar a un contrario, pero la asociación de su persona con estas hordas tenebrosas del crimen es inevitable para cualquier mente humana, conocedora de dos hechos verídicos en la carrera del reputado líder político:
- El impulso personal a la creación de las Convivir en Antioquia durante su época de Gobernador[6], y
- La obsesión casi enfermiza durante su primer cuatrienio en la presidencia de sacar adelante una ley que permitiera la inserción de los paramilitares en la sociedad, con el debido perdón y olvido, y de ñapa, con la legalización de sus enormes fortunas de origen turbio. El esfuerzo prestado a esta causa solo es comparable al que dedicó Uribe a la cruzada por su propia reelección.
¿Dónde nace exactamente la duda? Durante sus años de gobernador, Uribe pudo haber cometido un error político apoyando a las Convivir, y enmendarlo más adelante como presidente. Eso hubiera sido apenas humano. Recordemos que durante su primera campaña electoral Uribe ofreció combatir a sangre y fuego a la delincuencia y al terrorismo, pero ya sentado en el trono, la cosa fue solo a medias: mano dura con las FARC y corazón blando con los paramilitares. Semejante actitud es suficiente para despertar suspicacias, especialmente si el conocido desliz de su juventud política se afianza y consolida en su madurez como gobernante. Entonces ya no es un error, es una actitud de vida.
Tamaña inclinación hacia la justicia de facto le ha costado a Uribe la fama que le conocemos y la necesidad de andar explicando que no es lo que parece. Un ejemplo de ello es la insólita rueda de prensa[7] que concedió recientemente para explicar a los televidentes que su familia es muy buena, que su hermano es un finquero muy activo y que en consecuencia ninguna relación existe entre ellos con la parapolítica. Curiosamente todos los involucrados en tal proceso, salvo López Cabrales, son políticamente cercanos a él. ¿Casualidad y mala suerte? Podría ser.
Ahora que el testigo García, alguien así como el Santiago Medina de este escandaloso proceso, ha encendido los ventiladores, nuestro flamante mandatario sale a los medios a asegurar que preside un gobierno tan impoluto, que debe ser considerado el autor del desenmascaramiento de los políticos vinculados con las AUC, cuando jamás antes él aceptó que esos nexos entre la política y las autodefensas existieran, como negó reiteradamente que su elección hubiese sido propiciada por los paras.
La aceptación de dinero a La Gata[8] y a otros personajes de dudosa reputación para su campaña; la ratificación de Noguera en el DAS y su posterior nombramiento como cónsul en Milán[9]; el nombramiento como embajador en Chile de Salvador Arana[10], sindicado de ordenar el asesinato de un alcalde; su cercanía de vieja data[11] con el clan Ochoa; su amistad íntima con los miembros de la familia Araujo[12], cuyas cabezas están acusadas de auspiciar y servirse del paramilitarismo; la sospechosa presencia en el gabinete de una ministra[13] familiar de cuatro detenidos por implicaciones en el escándalo de la parapolítica; el nombramiento de un fiscal de bolsillo[14]; los escándalos por corrupción oficial[15] tanto en la secretaría privada de la presidencia como en el Incoder, en el Fondo Ganadero del Caquetá y en la Superintendencia de Seguridad y Vigilancia; y muchas otras perlas de este collar, lo que nos indica es que este proceso de la parapolítica ha salido a la luz pública, no gracias al Gobierno Uribe, como el lo proclama ahora, sino a pesar de él.
El cómplice silencio de la sociedad parece una anuencia tácita a la doble moral del ministro Holguín, quien se horroriza por el macabro hallazgo de unas fosas anunciadas, cuando el gobierno del que hace parte ha sentado las bases para que los culpables de estas masacres sean tratados como inocentes.
El país y cada corazón deben tener la capacidad de perdonar estas atrocidades, por el bien de todos. Pero la impunidad no es buena compañía del perdón. Nadie rechaza hoy a los alemanes por la felonía de los nazis durante la guerra, tal vez en parte porque los responsables del holocausto judío recibieron todo el peso de la ley y fueron perseguidos hasta el último rincón del mundo y el último día de su existencia.
Lo de Putumayo es tétrico y tiende a ser peor, pues ya el fiscal Iguarán anuncia la posibilidad de que sean 3 mil los cadáveres, es decir el 0,01% de la población departamental, asesinada y enterrada en el anonimato. En la ciudad de Bogotá, unas 63.500 personas descuartizadas darían ese índice. Tal vez así la noticia nos sonaría más patética y digna de rechazo.
Por lo pronto, los ciudadanos nos entretenemos con temas menos lúgubres, como Villa Adelaida o el festival en el Parque del Virrey. De seguro si los muertos fuesen socios del Club El Nogal estaríamos ante una tragedia nacional de proporciones mayores.
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Fuentes:
Posted by Sentido on Apr 30, '07 1:56 AM for everyone La publicación el martes 24 de abril en El Tiempo de una extensa, detallada y escalofriante crónica sobre la siniestra ‘metodología’ utilizada por los paramilitares para asesinar y desaparecer a cerca de 10.000 víctimas, nos deja sin aliento a quienes aún creemos en el respeto a los semejantes y, por supuesto, a la vida. Pero como siempre, aquí nunca pasa nada: el país, nosotros, seguimos levantándonos y acostándonos como si no nos hubiésemos enterado. Ningún eco se ha sentido fuerte en los demás medios, mucho menos en la opinión pública, que apoya mayoritariamente (al menos según las encuestas) y a ciegas, los exabruptos del gobierno más corrupto y politiquero de que tengamos conocimiento los nacionales. Es ya usual en la blogosfera que cuando se condenan las acciones de los paramilitares, y lo vengo haciendo en este espacio desde hace más de 3 años, algunas voces se levanten histéricas y cuestionen por qué no critico mejor a la guerrilla. Curiosamente, cuando he enfilado baterías muchas veces contra la guerrilla, a la que considero tan abominable como a los ‘paras’, no recibo insultos por parte de los ‘guerrillos’ o de sus simpatizantes. A lo mejor no me leen. Y aclaro, para que no me manden al DAS: no soy guerrillero ni mamerto. Soy solo un solitario anarquista. Aquí no se trata de tomar partido entre uno u otro bando delincuencial, que es a lo que Uribe quiere enfrentarnos: si no estamos del lado de su seguridad democrática, somos terroristas de civil, apátridas o guerrilleros disfrazados y mediocres. Entonces sería mejor apoyar tácitamente la causa paramilitar, hoy más viva y coleante que nunca. Nada de eso. El gran problema de la Colombia sanguinaria y mafiosa lo sufrimos la inmensa mayoría, y a la final no es un asunto político ni de ideologías, sino parte de nuestra afianzada cultura de lo ilegal y lo arbitrario. De lo que realmente se trata, creo yo, es de reaccionar de una vez por todas, de despertarnos del marasmo en que estamos y decir ¡basta! Es que la firma del TLC o la reforma a la Ley de Transferencias son apenas un juego de niños al lado de la Ley de Justicia y Reparación. En honor a la verdad, Impunidad y Cinismo sería su verdadero nombre. Absolver a estas crápulas sociales que han cometido tales horrores y permeado las altas esferas de la política y el gobierno, traerá mayor descomposición social y será el peor modelo de ética pública que podremos dejarle a las generaciones venideras. ¿A cambio de qué? De la legalización de enormes fortunas mal habidas y del afianzamiento del poder mafioso, cada vez más presente. Gente maldita de toda Colombia: abran los ojos y vean lo que pasó, lo que está pasando y lo que pasará. Lean, entérense, piensen, reflexionen. No sigan apoyando la vagabundería que significa elegir a esta manada de indeseables para que nos gobiernen a su antojo, bellacos sepulcros blanqueados a quienes llaman ‘doctores’. La próxima vez votemos en blanco.
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Posted by Sentido on Mar 11, '07 5:35 PM for everyone La noche del viernes 9 de marzo un objeto volador no identificado cruzó lentamente el cielo bogotano. Soy uno de los veinte mil ociosos que sentimos la presencia de esta extraña mole a escasos metros de nuestra testa, antes de su ascensión definitiva al cielo. Su cercanía a nuestro campo visual permitió la identificación de un gran marrano volador, mientras que para los demás desafortunados habitantes de la ciudad solo fue una gran mancha rosa en las alturas. Los veinte mil asombrados nos encontrábamos asistiendo al mejor concierto de rock que se haya presenciado en suelo nacional en los últimos 64 años, desde el nacimiento de George Roger Waters, o 61 desde el nacimiento de George Walter Bush, según se prefiera la comparación. Lo cierto es que poco a poco el porcino noctámbulo tomo altura, y en minutos fue divisado por la torre de control del aeropuerto El Dorado, cuyos atónitos funcionarios alertaron sobre el extraño sobrevuelo a la colindante base militar de CATAM, en la que en menos de dos días se recibiría al presidente Bush. Esa misma semana un miembro de la seguridad personal del vicepresidente Álvaro Uribe había logrado otro golpe paraestatal, al robar de la Casa de Nariño un cuadro del maestro Obregón, situación que tenía indignado al parapolítico paisa, en vísperas de la escala técnica que haría su jefe inmediato. Dos días atrás, detectives encubiertos habían registrado movimientos sospechosos en la zona de Engativá, contigua a la pista del Aeropuerto, por parte de funcionarios de la embajada de Irak en Colombia, quienes al parecer dirigían la operación de instalar algunas armas de destrucción masiva, como rockets y bazucas, sin un fin determinado, toda vez que las conversaciones interceptadas eran en lengua iraquí, indescifrable para los cuerpos de seguridad. Así las cosas, la alerta roja fue declarada rápidamente y partieron de Palanquero un Al K Fir C7, todos los Embraer Súper Tucano, el avión fantasma y los tres Mirages V que aún quedan. En cuestión de minutos sobrevolaban como sabuesos la sabana, en busca del cuerpo extraño que los radares no lograban captar. Desde Palacio, histérico, el vicepresidente Uribe seguía atento el desarrollo de los hechos, mientras sus hijos eran chiflados en el concierto, al son de la canción “Sheep”, ácida critica a la política del armamentismo y la guerra en todo el mundo. La noche transcurrió sin verdaderos positivos, luego de que el vicepresidente Uribe ofreciera dos mil millones de pesos por la cabeza del cerdo, vivo o muerto. A eso de las 8:25 a.m. del sábado, una multitud reunida en la plaza de Quipile, Cundinamarca, que se aprestaba a celebrar sus ferias y fiestas con agria en mano, avistó el descenso del puerco, al que prontamente los más ágiles francotiradores locales hicieron blanco de sus voladores de mecha larga. Pero el exhausto chancho no se inmutó y al final posó suavemente sus cuatro pezuñas en todo el centro geométrico de la plaza, ante la mirada del atónito alcalde y de su gabinete. En menos de veinte minutos, un escuadrón militar llegó al pueblo a bordo de 8 helicópteros de asalto UH-60 Blackhawk y la población, con alcalde y todo, fue arrestada masivamente, bajo el cargo de “terrorismo de civil”. El cargo de “concierto para delinquir” fue reservado para Roger Waters y los organizadores del concierto. La razón: el cerdo gigante tenía la inscripción en su lomo (de cerdo) “El patrón Bush viene a visitar su rancho, Colombia”. Mientras estas líneas escribo, el Air Force One se habrá posado sin problemas en nuestro suelo y de su interior saldrá otro cerdo, aún más gigantesco. Muchos piensan que este cerdo es idiota. Pero la verdad, los idiotas somos todos los demás. El pobre Bush solo lo parece.
Posted by Sentido on Dec 25, '06 12:41 AM for everyone
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